
LABOR DEL MUSEO DE SITIO
El Museo maneja una colección conformada por los materiales procedentes de las excavaciones en las pirámides de Túcume
En esta estrategia el Museo promueve y desarrolla diversas actividades relativas a la incorporación de la comunidad local en tareas de conservación y desarrollo turístico. Para ello realiza actividades de educación para la conservación mediante talleres de capacitación dirigidos a artesanos, prestadores de servicios de transporte, formación de guías locales, restaurantes, centros educativos y organizaciones diversas. Promueve la conformación de microempresas y la obtención de micro créditos.

PATRONES DE ENTIERRO EN TUCUME
Una de las lecturas más importantes sobre el pasado se realiza a partir de los patrones de enterramiento de las poblaciones. Los estudios en Túcume indican que se pueden definir tres épocas de ocupación: Lambayeque, Chimú e Inca entre el siglo X y el siglo XVI. A través de todo este largo tiempo prevaleció con mucha fuerza el viejo patrón Moche de la región, que acostumbraba inhumar a los difuntos en posición decúbito dorsal con la cabeza orientada hacia el sur. Esta antigua costumbre continuó siendo conservadoramente mantenida por la población de Túcume inclusive hasta la época Chimú e Inca. Aunque es importante señalar que durante este último período, se hizo muy popular la costumbre de enterrar a los muertos sentados y flexionados

EL A RTE MURAL DE HUACA LAS BALSAS
Pequeño montículo que se ubica en el extremo Suroeste del complejo, tiene 7 fases constructivas superpuestas, todas ellas decoradas con motivos míticos y complicados ritos que los conmemoran. El tema central es de naturaleza marina: aves y olas, hombres ave y aves míticas en actitud de remar sobre una embarcación con redes de pesca rodeados de peces y aves marinas. Tal como ocurre en otros sectores, este lugar de tanta importancia religiosa está asociado también con un sector residencial y doméstico que incluía una cocina, habitaciones y un corral para llamas.
Relieves correspondientes a la Fase VI de Huaca de las Balsas. Nuevamente el tema de un personaje ornitomorfo en forma ondulante.
EL TEMPLO DE LA PIEDRA SAGRADA
Este templo debió ser de mucha trascendencia, debido a las ofrendas que allí se encontraron: centenares de objetos de cobre plateado en miniatura, con representaciones muy diversas, desde instrumentos musicales, hasta elementos de flora, fauna, ornamentos, vajilla, armas, vestido, calzado, hamacas, sombrillas, remos e instrumentos varios, además de miniaturas en tejido, abundantes fragmentos de cerámica, entierros de llamas, muchas de ellas bastante tiernas, conchas marinas, polvos de concha y otros de colores varios. Su importancia se deriva por el hallazgo de entierros humanos, varios con huellas inequívocas de sacrificio. Fue tanta la importancia de esta piedra sagrada, que cuando llegaron los conquistadores Chimú y los Incas después, realizaron algunas remodelaciones y depositaron valiosas ofrendas en señal de respeto. Estos últimos hicieron sacrificios humanos acompañados de ofrendas que la iglesia del imperio cuzqueño solamente enviaba hacia los centros religiosos de mayor importancia: el Coricancha en Cusco, el Templo del Sol de Pachacamac o los santuarios de altura como Ambato en Arequipa o Cerro Plomo en Chile. Son figurillas de plata o de concha, vestidas con uncus los varones o con finas mantas de lana y algodón las mujeres, sujetadas con tupos de plata y cobre, algunas con tocados de plumas y asociadas con entierros humanos a ambos lados de la entrada del templo. Este es uno de los pocos casos en la costa norte, que brinda información valiosa de la religiosidad lambayecana, definitivamente, los contextos que muestra son un caso único en la arqueología norteña.
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